miércoles, 5 de diciembre de 2012

Laburo




Destinado a un mundo
sin imaginación,
el coche de la línea cientodoce
podría ser el móvil que conduce
a un inocente,

pero no es así.

Son veinticinco años
de una labor
que se cobra cara.

Ya es tarde,
hasta para hacerse ilusiones
con las horas extras.

Y no hay caso.

Una vida robada

para garabatear una frase
que ya escribió otro:

trabajar cansa.

Diego  Colomba

Edward Kemble

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