Destinado a un mundo
sin imaginación,
el coche de la línea cientodoce
podría ser el móvil que conduce
a un inocente,
pero no es así.
Son veinticinco años
de una labor
que se cobra cara.
Ya es tarde,
hasta para hacerse ilusiones
con las horas extras.
Y no hay caso.
Una vida robada
para garabatear una frase
que ya escribió otro:
trabajar cansa.
Diego Colomba
![]() |
| Edward Kemble |

No hay comentarios:
Publicar un comentario