jueves, 17 de abril de 2014







A Ana Gorría

Sobre hierbas rojas
reposan los gorriones de su vuelo.

Cantan por dentro para el sueño mío.
No sopla el viento no huele a nieve.

En mi cabeza reclinada
juega una niña
que no teme a los silencios.

Gracias por la amable y hospitalaria caricia del desconocido.




martes, 15 de abril de 2014

El día en que una anciana venga a mí
con una mariposa encerrada en la boca.

El día en que la vegetación tiemble
las noches de luna llena.

El día en que las llaves
y los incendios hablen.

El día en que la lluvia
los cisnes, las icineradoras.


Noé Ortega


Alfonso Brezmes


Inevitable el hundimiento de los pájaros
en la canción del frío.

Inevitable el relámpago abismado en la roca,
la luz atrapada en sus cristales.

Inevitable la caída de las nubes
en el gran pulmón subterráneo.

Inevitable sobre todo
el aguijón oculto del silencio,
la semilla de la ortiga,
hundiéndose en la tierra.

Noé Ortega.
 

domingo, 13 de abril de 2014

Lola López Cozar.
Emociones colmatadas

Rezuman,
se disipan en el aire.
Voluptuosas, se suceden,
fluyen
con suavidad.

Salobres
resbalan por mi cara.


Perdidas,
compartidas.

Gotas que manan
dando nombre
a lo sentido.

Cuando aparecen
quiebran las palabras.

Amparo A. Juarranz.

lunes, 31 de marzo de 2014

Que mis palabras mueran a falta de tiempo,
mis arrebatos tercos,
mi locura.
Que nunca más vuelva a sentir frío.
Que no existas o yo no me invente
que los sueños no tengan materia
ni la vida sangre
ni la muerte latidos.
Que el mundo se reduzca al fin a un subjuntivo
imperfecto
simple
activo.
Ana Rodríguez Callealta.

Eva Hiernaux
PÁNICO CIEGO

La soledad me ha resucitado
en esta sensación de vacío constante
que me acompaña.
Todos los minuciosos detalles
de este cuadro impresionista
al final de mi vida,
perdidos mis ojos entre mis palabras,
encerrada en esta sublevación
del horror humano.

Ana Rodríguez Callealta

Eva Hiernaux

domingo, 30 de marzo de 2014

Cuando llegué, justo donde comenzaba la mar y su muerte, una ola encrespadísima se derramó sobre sus pies bordándolos de espuma a la par que desaparecía el adorno efímero y marinero, mis sandalias se hundían y yo, incapaz, presa de aquella brisa y del color de los volantes con el aire entre ellos, como queriéndose escapar del bulto, más adivinado que visto. No puede sacar los ojos, me succiona el centro de la tierra y únicamente mis ojos pueden moverse sobre el mapa quieto de un cuerpo sobre la arena, entre sus telas volanderas y mi deseo apremiante, de buscar un rostro entre el abundante desmayo de la playa. Pero estoy aquí, presa de esta arena ardiente, con unas piernas inútiles que solo saben dejarse apsirar... Pienso deprisa y un terrible esfuerzo me desata la desazón comedora, del vértigo del miedo que es lo único que me detiene, todo lo que me impide el paso hacia lo que yo sé que es pero no he visto. Camino torpemente, quiero llegar pero retraso el momento. Al fin volteo el rostro que yace boca abajo y unos ojos sin vida me miran, abiertamente hasta la extenuación. Sus largas pestañas alcanzan el arqueado perfecto de las cejas y, sorprendentemente, una última lágrima se desprendió suave y lentamente, muy lejos ya del dolor que le ha imputado, solo agua que conoce el camino y cumple su lógico trayecto. Sigo prendida de estos dos ojos y la paz de esta cara acaba por invadirme mientras mi mano atiende a cerrar esta ventana dormida y bellas de ojos recién dormidos. Aún estoy en este quehacer dulce y despacioso cuando me sorprende un rebujo de volantes, el dibujo de sus flores inicia tenues movimientos. Quizás he sido yo, quizás mis manos tocaron inadvertidamente algo más que la altura de estos párpados  y el paisaje, que vieron, tan azul, antes de no ver nada.  Quedo quieta, espero el cese de esa pequeña agitación con el ánimo en suspenso. Muy  al contrario, el movimiento crece y crece y las flores cobran naturalidad, es un jardín con vientos propios y yo juraría que hasta aromas que intento conocer y separar. La idea de esa locura que desde hace tiempo me pretende y toma cuerpo y me golpea, esto no es posible, los olores llenan la playa y traen a mi memoria olfativa remembranzas de viajes y una confusión de mapas, voces amigas, sabores que actúan en mi paldar...Debe ser la hora de la demencia definitiva, nada de esto puede ser real y, sin embargo, la floresta sigue su movimiento...Quiero parar esta sinrazón y alargo el brazo hasta la ingle de la muerta, ahí está, según creo, el origen de esta actividad. Extiendo la mano sobre la tela, casi en caricia, y cesa la brisa. Un poco  más abajo otra flor ladea los petalos y contagia a la de al lado y esta a la siguiente...Persigo el movimiento y voy, llena de manos, a terminar esta locura...Se agolpan los aromas en mi garganta, saben a todo lo que no he probado, esparcen por mi lengua palabras desconocidas que llevan al llanto...Decido echarme sobre esta mujer rota, esparcen por mi lengua palabra desconocidas que me llevan al llanto Decido echarme sobre esta mujer rota, apaciguar su sobresaltada actividad, morir con ella si es preciso. Reposo mi rostro sobre su vientre y allí los aromas intensos, casi comestibles, me llenan de un intenso bienestar. Es entonces cuando advierto que no estamos solas, otros ojos como los suyos me miran. Entre sus piernas y bajo los restos de su vestido, colores y flores aunados en un perfecto desorden, han crecido unos ojos que siguen fijos en los míos. No sé cuánto tiempo nos miramos, hace rato que esta niña, apenas ser, duerme en mis brazos. A nuestro lado una escritura en la arena, semiborrada, quiso explicar algo. Mientras duerme la nena veo como el agua lamen los últimos caracteres.

Tengo una hija que no sé cómo se llama.
La mar sabe su nombre.

Gloria Ruiz.


Loretta Lix

sábado, 22 de marzo de 2014

RIMBAUD, EL LADRÓN DEL FUEGO

Rimbaud latiguea la lengua. Rimbaud se encierra, camina, vocifera, inventa flores, nuevos astros, nuevas carnes. Quiero una lengua nueva, grita, desnudo, con el antebrazo enyesado por dos balazos. Enfebrecido, escribe, escribe, escribe en papeles, paredes, habla en voz alta, gesticula, se contorsiona.

Mi vida está usada
                                                                                        Vamos¡ Simulemos, no hagamos  nada, saltimbanqui, mendigo, artista, drogadicto, bandolero.

El animal salvaje destroza la lengua. La lengua salta por los aires, atraviesa el norte, regresa al sur, se hunde en el relámpago, se atosiga de hormigas, ca en la boca del volcán. Estallido. Lava se desparrama, se mezcla con la lengua y desciende por la montaña.Arrasa palabras, incinera vocablos, estalla la sintais, allí, en ese montón de cenizas, la lengua/poder. La lengua francesa se deshace en espasmos, se contrae, se languidece. Muere. La lengua hilito de sal, en la tierra. Rimbaud la patea, la aplasta con sus pies y graba un cuchillo sobre la piedra.

Yo es otro
Y cae
            y cae
en la noche sin rumbo

cae
        poeta
                    en el mar antropófago
sus animales sollozan en la arena
garras clavadas en las rocas
el deseo, su música y el vértigo, el deseo
resbalas
              resbalas
ese es tu sueño
poeta, mago, encantador de serpientes



¿dónde enterrar tu secreto?


Agustina Roca

Manuel Boix











¡

martes, 18 de marzo de 2014

SOMBRA
Sueño y glosa

Toda la noche anduve por el cielo, llevando un niño en brazos....

¿Era el hijo de quién?
¿Era el sol niño?
¿Era, de cualquier modo, un hijo mío?

A mí me correspondía presentarlo ante todas las puertas, para que todas las regiones del cielo conocieran su rostro.
Giró la rueda, misteriosa y lenta, y yo, sin esforzarme, con mi túnica azul, casi volando, toda la noche atravesé paisajes, una cambiante sucesión de luces. ¿Quizás las estaciones? ¿Quizás los doce signos estelares?

Anoche, nodriza por cuenta de la Luna, vi rodar a mis pies el infinito...

Después, cuando bajaba sentí vibrar los mimbres junto a un río...

*

Ahora que el día nos despierta. Niño, yo que nucnca tuve leche en los pezones, ¿con qué palabras construiré tu carne?

¿O ante qué puerta giratoria, Niño, con tu perfume formarás mi sombra?


Silvia Guiard.



Remedios Varo

domingo, 16 de marzo de 2014

LOS SECRETOS DE LO VACÍO Y DE LO LLENO

Calentaba su lengua al sol
metía su dedo meñique en la tierra hasta verlo florecre

cada vez que tenía frío se frotaba las manos
cada vez que se moría se ponía los zapatos
cada vez que se peinaba cerraba las puertas con llave

cada vez que corría se miraba al espejo
cuando observaba el agua ella formaba círculos
cuando desabrochaba sus tirantes sus piernas caían.


Gellu Naum
versión de Leopoldo Rodríguez Alcalde


Jack Herald



TALIÓN

Ojo por nariz diente por flor
caballo por sangre hombre por fruta
y después existía esta casa infinita
y el cuchillo como grito de agua
había muchos cajones llenos de niebla
había una silla que nos parecía una virtud
había cajas de cartas llenas de hojas
y los pies y los zapatos y la melancolía
y algunas palabras en  un tubo de madera
no sé dónde ni sé por qué
todo se compensaba se compensaba.

Gellu Naum
versión de Leopoldo Rodríguez Alcalde


viernes, 14 de marzo de 2014

Las palabras abren las palabras.
Es así como se crea el territorio.

Las palaras abren las palabras.
Sin más rodeos
que el de empujar una puerta
con la mente puesta en las estrellas.

¿Dónde, cuándo terminará esa caída
en el pozo sin fondo de la indeterminación?

Esto también debe acabar.

El mirar se relaciona con la sombra
de la misma forma que los dientes se relacionan con la carne.

Julio Monteverde



Richard Deacon







Una presión muy suave en las falanges
señala el borde de una playa entre la niebla.

La luz multicolor que brilla en tu muñeca
extiende nuevas líneas en la palma de la mano.

Las noches que vivimos.
Así comienza la reconstrucción.

A donde vayas
siempre encontrarás abiertas las puertas de la lluvia.

Julio Monteverde

miércoles, 12 de marzo de 2014

La ciencia melancólica de la que ofrezco a mi amigo algunos fragmentos, se refiere a un ámbito que desde tiempos inmemoriales se consideró el propio de la filosofía, pero que desde la transformación de ésta en método cayó en la irreverencia intelectual, en la arb itrariedad sentenciosa y, al final , en el olvido: la doctrina de la vida recta. Lo que en un tiempo fue para los filósofos la vida, se ha convertido en la esfera de lo pr ivado, y aun después simplemente del consumo, que como apéndice del proceso material de la producción se desliza con éste sin autonomía y sin sustancia propia.

Minima moralia.
T.W.A

lunes, 10 de marzo de 2014



De polvo como yo.

De polvo como roca
convertida en ejército de azores
que salen de tu boca
de muerte y de colores
que lento van calmando mis dolores.

Empiezas a girar
con cuerpo de panal de mil abejas
lanzadas al azar.
Pero al pasar me dejas
aurora atravesada en las orejas.

La luz era una flor
de sangre como lo es la voz vertida
con alma y con temor:
es una flor la herida
creciendo bajo piel amanecida.

Un manantial silente
de párpados y boca figurada
que irremediablemente
con labios de la nada
transforma al amador en cosa amada.

En la mañana ida
peonza de tu aroma y de tu ruido
que acaba con mi vida
tan solo con sonido
de polvo de tu cuerpo me has herido.

De polvo como yo, pero de polvo.
Madrid, 7 de agosto de 2013.
Victor Sierra Matute
Eiko & Koma