domingo, 10 de febrero de 2013

Por los rieles va el vagón y en su techo la luna
hasta que llega a la punta del muelle y se cae
al mar. Los que oyen el discurso no vuelven
a sus casas, vuelven a otro lugar, no ven, no verán,
algunos por unos días, otros por años, más
lo mismo aunque lo mismo les frote la nariz.
El conferencista arma un dispositivo detonante
que mezcla retórica (55%), inspiración romántica
(20%) y perspicacia crítica anarquista (25%).
Ahora es imposible adivinar si la combinación
fue la adecuada, y la sospecha queda de un elemento
que fagocita al otro lentamente en el recuerdo
del estruendo primero. Ciego silencio después.
No sé. Por los rieles va el vagón y en su techo
nada, polvillo del cereal, vestigios de carbón.

Sergio Raimondi

Pinot Gallizio

1 comentario:

juan bello dijo...

Oh! Me ha gustado!