jueves, 30 de abril de 2015




Después del invierno







Algún día, cuando los árboles hayan perdido sus hojas

y contra el blanco de la mañana

los pájaros que tiemblan bajo los aleros

hayan abrigado la noche,

volveremos nuestras caras hacia el sur, el amor,

hacia la isla del verano

donde la aguja del bambú a la arboleda astada

y a la orquídea boquiabierta sonríe.



Y buscaremos la colina tranquila

donde se alza el árbol de algodón,

y salta el riachuelo de cristal, que ríe

y trabaja el zumbido de la abeja.

Y construiremos una cabaña allí

junto a un claro del bosque,

con jacintos negros silvestres cerca

y helechos que nunca pierden el color.



Claude Mc Kay
Tr, del inglés

Alex Katz

1 comentario:

Hermannus Contractus dijo...

Maravilloso. Me recuerda también de alguna forma las palabras de San Pablo en la epístola a los Corintios.

"El último enemigo aniquilado será la muerte. [...] Y así Dios lo será todo para todos."
1 Cor 15, 20-28

Así será, después del invierno
"cuando los árboles hayan perdido sus hojas / y contra el blanco de la mañana / los pájaros que tiemblan bajo los aleros / hayan abrigado la noche". Entonces el sur, la isla de verano (el amor siempre).

Qué hermoso poema. Muchísimas gracias.