martes, 14 de julio de 2015

Durero
Tocar tierra

Llevo mis palmas al suelo
y rinocerontes de  granito surgen de mis brazos
y se bloquean en mis hombros.
El agua gotea sobre mi espalada
y mi cabeza es afeitada
por la hoja cremosa.

Pero entonces mi tiempo en mi cuerpo es ya
y es el momento para mi mente
Se busca la sabiduría
y los rinocerontes caen en un pozo,
sus caras se deshacen.

Quiero saber cuáles son sus últimas palabras
pero sus labios se van desvaneciendo en la púrpura.

Puse mis manos en el suelo otra vez
pero los rinocerontes vienen hacia el cuerpo
y nunca hacia la mente.

Yo solía querer tiempo infinito con mis pensamientos.
Ahora prefiero dar todo mi tiempo
a un cuerpo que se está muriendo

de cáncer.

—Max Ritvo
tr. del inglés





1 comentario:

Hermannus Contractus dijo...

Buen poema... ¡Qué frágil es el ser humano! (Y al mismo tiempo, de una forma insólita, qué duro es.)