miércoles, 19 de agosto de 2015

Patsy Cline


Ella está en el desierto
para liberar las cenizas de su padre,
las cenizas de su hijo,
o las cenizas del mundo. Ella no está

en lo que observa. La extraña estrella de mar.
No le pertenece. Una aguja brillante enhebra
una nube a través del cielo. Hay suficiente sol,
hay vida más allá. Su propio cuerpo, una columna de ceniza.
Me caigo en pedazos, dice ella. Desleal

nimbo, pensamiento infiel. En mi vida,
he perdido dos hombres. Uno por la muerte,
inevitable. Otro

por error: un desperdicio. El lloró
desde un estado del norte,
el hambre demasiado fría
para el conocimiento humano.

Una vez fui una mujer sin nada que decir.

Nunca dije y el polvo vuelva a la tierra.
Nunca me he despertado en el desierto.
Dije
¿quién libera a quién?
Inevitablemente, todos saben
lo que sabe el desierto. Nadie
contará lobos cuando yo falte..

Nadie busca en el sol
significado. Por la carne
he hecho mucho menos.

El ganado en la cuenca ahora, artemisa, salvia.

Vivo ahora en la ciudad donde amé a ese hombre.
La ceniza de él, la autorreferencia.

De vez en cuando, pienso en su llanto,
en cómo mi cuerpo me traiciona:
en cómo no he terminado con la liberación.

Jennifer Chang
Tr. del inglés

Patsy Cline