sábado, 3 de octubre de 2015


"¡Ay! ¡Ay! "- Canta la sierra. "
El alba se puso en el bosque.
Se calentaron los campos marchitos,
Se ruborizó el río.

Mientras la gasolina no se agota,
el tañir fresco:"¡Ay! ¡Ay! ",
se mece la espesura  de las tierras bajas
con la invasión de las olas

Mientras el tractor voluminoso,
se balancea, se aleja,
subimos sobre Bogobabem
los humos de los baños sabatinos...

Al dormir con un sueño habitual
bajo el peso de la espalda,
Oí el tañir monótono
de cuerda, de ola, de sierra.

Ya todas las afueras dormían,
creando el sueño útil.
campos apacibles
y mares tormentosos.

Ya en el sueño con un nombre simplón,
se congeló la sustancia.
todo lo que ven todos,
y nada más.


Solano Benítez

La luz a través de las ramas serenas pende.
El último tren silba en alguna parte.
Las sombras estiran sus cuellos blancos
al atravesar
la noche Estigia.

La astucia de mi casa se oculta con rareza,
la toga que se cose hasta los tobillos,
como el sudario de algún paseo,
me refugia
y soy nadie.

Me amarré al arbusto del saúco,
los cardillos se han amarrado a los sueños oscuros
con las hojas derramadas en la luminosidad vana
pálida e insípida
del sabor del rocío.

¿Quién es el que a la habitación ha traído leña?
El crepitar de las cerillas, el sonido del balde...
En los sollozos frágiles del viento lejano
solo la veranda
se me revela.



Nicolai Baitov.
Tr. del ruso