lunes, 28 de noviembre de 2016

GRACIAS A FIDEL MARTÍNEZ NADAL por su reseña



NOSTALGIA DE LA ACCIÓN es el último poemario de Ana Gorría una personal singladura por la obra fílmica, coreográfica y escénica de la artista rusa Maya Deren (1917-1961), figura necesaria para completar la lectura, pero a mi parecer, tan solo referencial si lo que se busca es disfrutarla.


Ana que es también autora de los poemarios "Araña", "De lo real y su contrario", "El presente desnudo" y "La soledad de las formas", deja ya en ellos testimonio de muchas de las constantes que estarán presentes en este nuevo libro y que se articulan en torno a la cuestión permanente del lenguaje. En este caso particularmente sujetas al factor tiempo, al ritmo y a la cadencia impuestos por el baile, principio ordenador de cada poema, en torno al cual se despliega un diálogo fluido y constante, ocasionalmente interrumpido por poemas breves de muy pocos versos que ayudan a recuperar el aliento. Poemas en donde están presentes la tensión ("el equilibrio / el vértigo / la fuga / la violencia / aquí") y el cuestionamiento de la capacidad del lenguaje para convertirse en posibilidad real de comunicación con el otro ("la caída / caemos / tras la intemperie de la palabra") para constituirse así en paradigma de salvación ante la desoladora condición del ser humano "un animal a solas en el hueco del aire", sujeto que pese a todo no ceja de "Hablar contra la muerte."


Subrayan lo anteriormente dicho la aparente contradicción, la reverberación, el encabalgamiento, la fuerza de la imagen, la frase inconclusa que esboza un planteamiento interrumpido, que fugazmente se asoma a la superficie de la comprensión para volver a sumergirse repentinamente en la profundidad de lo indecible, y donde el lenguaje y la palabra se reivindican en cada verso como materia en movimiento independientes frente a cualquier lógica normalizadora.


Libertad y autonomía para una relación con la lengua que la autora expone en franca intimidad y que no está exenta de cierta sensualidad en las formas "Demasiados / pasadizos / se desplazan en el interior de la lengua / y la lengua se agita al interior / y el interior se abre hacia la lengua".


Ana no sólo acierta a la hora de trasladar muchos de los postulados de Meyen a su obra sino también al acompasarla con los expresivos dibujos de Marta Azparren, que, a modo de múltiples parejas de baile, enfatizan con esencialidad, gestualidad y tremenda viveza lo que se desbroza en el discurso poético. Especialmente reseñable es el uso de la letra mecanografiada como elemento de transición entre lo representado y lo escrito.


Tomando la indagación como coreografía, la página como espacio escénico y la palabra como cuerpo, este poemario consigue de forma natural, sin aparente esfuerzo y con extrema delicadeza, dar ese paso que convierte al poema de "palabra que canta" en "palabra que danza".






Fidel Martínez Nadal.