lunes, 14 de junio de 2010

Es lenta la primavera, a tod*s nos cuesta florecer

en cada brote de túnel nos va la propia vida
cada milímetro es verdad

así abandonamos el Vístula y nos adentramos en una carretera abrigada por árboles desnudos llenos de nidos de mirlo

las letrinas se encuentran en un subterráneo
las ventanillas se disponen como en una estación de ferrocarril

no sé por qué/ en mis sueños las letras son mayúsculas cursivas, tal vez es la palabra central la que se curva para adaptarse al arco; no son así: geométricas, separadas y de una claridad absorbente

nuestro caminar se hacía incrédulo, lento, sonámbulo

realmente no sabes lo que ves, estás frente a una maraña de virutas de acero, dispuestas como la copa de un árbol y en su enramada, gafas y te viene a la memoria una tarde remota, en la Tate, en la que tuviste delante varios Rothko: pero las gafas son ciertas, algunas conservan las lentes, otras tan sólo la montura

miles de pares de zapatos, miles de maletas, ropa, cepillos de dientes, brochas de afeitar,
cajas de betún para el calzado

tropiezas, no se puede decir con propiedad que camines, vas golpeándote con las vitrinas, los contenedores, ya de proporciones incalculables...las maletas: los nombres, la letra pequeña de aquell*s que todavía confiaban en alguna luz

y es como si se separaran los ojos donde se posa una mirada tres veces más veloz; al mismo tiempo en el campo visual está Valentí, las prótesis y el comienzo del depósito de los cabellos; buscas el azul, escuchas el canto de los pájaros y al momento te encuentras frente a la desconexión, las letras

el instante se suspende
eterno

repites/ estás delante de los botes usados, delante de los cristales de cianuro

insistes

y buscarás la ropa diminuta, las fotografías de los niños, de las niñas de Auschwitz y no tendrás ojos, como nadie los tiene en este museo estatal de Oswiecim

en tierras de lagos, en tierras de cínifes, en tierras de pantanos

en los bloques, porque ahora que ya no te acompaña el sentido de la vista, con suavidad extiendes la palma de la mano sobre los ladrillos, porque dan a las ventanas de este- así llamado - "paredón de ejecuciones", y percibes la horca y deambulas y no hay horror, solo la entrega, una doma de la razón

y no te apoyas, no te derrumbas, continúas el ejemplo de los árboles

sigues un ritmo, una ruta, tú no, tú no puedes fusionarte

evalúas las proporciones, los detalles

……………………………………..

a menudo pienso que si tuviese que definirme desde la más absoluta desnudez diría: soy una mujer que tuvo dos partos, que vistió el cadáver de su padre biológico, que estuvo frente a los botes, los botes usados, frente a las letras, las letras usadas de Zyklon B, y con dificultad leyó esa palabra

todo lo que escribo son los escombros de una poética literalmente arrasada, señales de una
musa sin atributos/ ni tan siquiera tengo ya nostalgia

es denso el lenguaje como la resina

reclusa, interna, la carne funda estas palabras

de oro es el lenguaje
la hoja recién brotada del sauce

una elipse completamente abierta en filigrana y que sobre sí misma y en translación rota

Chus Pato
Hordas de escritura
Traduccion del gallego.

1 comentario:

J.Luis Gómez Toré dijo...

Un poema perturbador y necesario... gracias por colgarlo.