jueves, 15 de marzo de 2012

tres cantos (Destino)





qué árboles tan mansos van quedando


atrás


son como el mío


que lame con las hojas el polvo en los cristales


de mi casa y no ve más de lo que ven


mis ojos


ni es más sabio


aun siendo más sereno. Los que han sido domados


no tienen corazón ni necesitan


órganos que se muevan y los nutran


son humanos ya, si ser humanos


es pensar y haber pactado con el polvo


como extremo único en fines y en raíces.


No lo dejé atrás en busca


de pureza: de afán de cosas nuevas


no pueden acusarme. La historia desconfía, pero juega


cada vez más cerca. Quedaban junto a él


un barro menos viejo,


la música. La ardilla sobrevive si acumula


bastantes nimiedades.


No sé lo que buscaba. Describir cosas


vivas no es cantar a la vida


ni es cantar a las cosas. Bajo las ramas


la vida es razón sólo de sí misma


la diferencia entre el vivo y el sumiso


aquí tiene importancia. Los sientan separados a la mesa


sus corazones usan nombres diferentes.


No buscaba pureza, pero es cierto


que no hacer comparaciones se parece


a estar vacía.


Qué árboles tan míos reconozco


no son sabios, no quieren


ser severos. En el cristal





de las hojas no nacidas late aquello


que entienden por pensar, por huir del polvo





Ruth Miguel Franco
Pierre Bonnard

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