La sombra y su mano esquiva,
derrite la pared de asfalto y óxido,
derrama el vaho
que asfixia la mañana.
Y trepas por la escuálida luz que te representa,
torpemente
ahuyentas el grito y su consigna, la débil marca
que la presencia,
en cada rincón del útero, esconde.
Luci Romero
El diluvio
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| Shirin Neshat On guard |
VIbrar no es la palabra.
Incendios que borran con tiza
esa cremallera que vertebra tu espalda.
Describo con este tacto olvidado.
un paisaje, horadado, casi agreste
en su espina, moldea un vaso roto.
Caen o brotan las palabras, casi
como castigo. Y yo imagino
un brazo o un niño, como forma
de escapar a la belleza.
Arde, más, el idioma.


3 comentarios:
Me gusta sus estilo y el efecto que proyecta...a ver que más puedo conseguir de ella.
bsos
La cremallera vertebral, como si encontrásemos lápices de colores al abrirla. Gracias por dar a conocer estos versos.
¿Cuánto se puede aguantar encaramada a la fragilidad de la luz?
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